sábado, 17 de enero de 2015

No hacer nada por la persona mayor que ésta pueda hacer por sí misma y ayudarla sólo en lo necesario

No hacer nada por la persona mayor que ésta pueda hacer por sí misma y ayudarla sólo en lo necesario.  
Una vez que se ha comprobado qué es exactamente lo que la persona mayor puede hacer 
por sí misma, es importante dejar que continúe haciendo todo lo que pueda sin ayuda.
 Nunca debe hacerse por la persona que se cuida algo que sea capaz de hacer de forma autónoma. 
Es posible que la persona mayor pueda afrontar, aunque sea de un modo más lento o 
con una relativa escasa agilidad, algunas actividades o parte de ellas. 
En función de lo que se le permita y anime se potenciará que estas labores se continúen haciendo el mayor tiempo posible.
  
Si se conoce que puede realizar alguna tarea sin ayuda es útil recordárselo y animarle a repetirlo. 
 
A veces la persona mayor necesitará algo de ayuda para completar una tarea. 
Es importante ayudarle sólo lo necesario. 
Por ejemplo, a lo mejor no puede desabrocharse los botones de la camisa, pero sí 
es capaz de quitársela. 
Para fomentar la autonomía, aunque se le preste ayuda con los botones, es importante 
que ella se quite la prenda. 
Si se hace todo en su lugar, acabará perdiendo por completo una habilidad de la que al menos conservaba una parte. Estos son algunos ejemplos de grados de intensidad para prestar ayuda:

1. Ayudarle verbalmente indicándole con corrección y de forma detallada lo que se quiere que haga ("ahora coge la blusa y mete el brazo izquierdo por la manga izquierda" en vez de "vístete").

2. Proporcionar una ligera ayuda física, como darle una palmadita en la espalda, tocarle 
ligeramente el brazo, etc.

3. Ayudarle a afrontar la actividad. Por ejemplo, al mismo tiempo que se le dice "coge la cuchara" se puede asir su mano y guiarla hasta la cuchara. Esta forma de actuar requiere mucha paciencia y constancia. Al principio puede pensarse que llevará más tiempo y esfuerzo. Sin embargo, es la mejor manera de ayudar a que la persona mayor se sienta competente y compruebe que aún puede realizar muchas tareas de forma autónoma. 


  Preparar la situación para que sea más fácil ser autónomo.  
Las personas mayores aceptarán con más facilidad que se produzcan algunos cambios en su vida para gozar de mayor autonomía y realizar algunas actividades de forma más independiente si se tienen en cuenta dos aspectos.

1. Resulta aconsejable el mantenimiento de rutinas siempre que se pueda. Si se quiere que empiece a bañarse con más independencia, habría que fijar con él o ella un momento del día y ser constante en su cumplimiento. 
Hay que procurar que actividades como bañarse, vestirse, salir a la calle, etc. se hagan siempre en el mismo sitio y momento del día, y si fuera necesario con la ayuda de la misma persona. 
Las cosas que se realizan de modo rutinario son las que con mayor probabilidad se continúan haciendo. 
El orden y la rutina en las actividades y sucesos de la vida diaria favorecen que las personas mayores se sientan más seguras y se desenvuelvan con más independencia.

2. Es importante contar con el familiar mayor para preparar y crear cualquier cambio en su vida.
 Las modificaciones que pueden potenciar la independencia serán más eficaces si la persona mayor ha participado en el proceso de decisión y si se han tenido en cuenta las circunstancias y el modo en que hacía las cosas con anterioridad


Ejemplos de comentarios que pueden favorecer la autonomía o la dependencia.
Favorecen autonomía
"¿Qué tal si te levantas y andas un poco?"
"Elegimos la ropa que te vas a poner y poco a poco te la vas poniendo"
Favorecen dependencia
"Es mejor que te quedes en la cama. Total, no tienes nada que hacer"
"Déjame que te vista. Tardamos menos"

 Fuente: http://mayores.consumer.es/documentos/porque/intro.php

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