Quiero recordarte como el sol de la mañana,
entrando sin permiso, quitando los cerrojos,
con esa luz valiente que se cuela en la ventana
y que habita, constante, en el fondo de tus ojos.
Quiero recordarte en el gesto más pequeño,
en el modo en que el aire se aquieta cuando llegas,
en la risa que borra cualquier rastro de ceño
y en la paz infinita que en mis manos entregas.
No quiero que el olvido sea sombra ni frontera,
ni que el tiempo marchite tu nombre en mi garganta;
te llevaré conmigo, como una primavera
que en medio del desierto, con fuerza, se levanta.
Quiero recordarte libre, eterno y presente,
como el verso que el alma nunca deja de escribir;
Porque tener tu huella marcada aquí en mi mente,
es la forma más dulce que tengo de vivir.
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