No hacen falta palabras
para decirte lo que te quiero,
pues lo confiesa mi alma
en cada gesto sincero.
Lo dice mi mano en la tuya,
el brillo que esconde mi ojear,
y este silencio que arrulla
lo que no sé pronunciar.
Se lee en el aire que exhalo,
en la paz de estar junto a ti;
quererte es el mayor regalo
que la vida guardaba para mí.
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