jueves, 25 de agosto de 2016

A mi hermano J. C

Escribir tu nombre es recordar mi historia,
las risas compartidas, la infancia y la vida,
guardar cada abrazo como una victoria
y saber que tu mano jamás se me olvida.
 

No siempre lo digo, la rutina lo esconde,
pero en cada paso te llevo presente.
Si el camino se vuelve difícil, no importa:
sabes que mi afecto te busca y responde.
Eres refugio, certeza y camino,
compañero firme de batallas y sueños.
 

Qué suerte la mía cruzar el destino
con un hermano que vale universos enteros.
Hoy quiero decirte, de forma muy clara,
sin guardar nada de lo que siento aquí dentro:
el amor por ti no tiene medida ni cara,
es inmenso, es eterno y vive en el centro.

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