Hoy el silencio pesa un poco más en las calles de Sevilla,
pero el eco de tu música y de tu risa se queda con nosotros para siempre.
Te has ido, hermano de mi alma, y dejas un vacío que es imposible de llenar.
Gracias por haber sido refugio, por cada noche compartida, por enseñarnos
a escuchar la vida con otra intensidad y por recordarnos, desde tu cabina
y desde tu día a día, lo que realmente importaba: la autenticidad, la amistad
de verdad y el amor por lo que hacías.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Hoy el silencio pesa un poco más en las calles de Sevilla
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario