domingo, 28 de agosto de 2016

El jardín de Anita Sofía


Tu nombre suena a música y a calma,
hermana mía, luz de mis días buenos;
hoy que los cielos lucen más serenos,
siento tu abrazo vivo aquí en el alma.
 
Anita Sofía, duerme sin premura,
en este pecho que te extraña y cuida;
fuiste el regalo dulce de la vida,
una caricia de bondad y pura.
 
No te has marchado, tu mirada guía
cada rincón donde el amor se asoma,
porque tu esencia es flor que no marchita,
eterna y dulce, mi Anita Sofía.

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