En tu abrazo se detiene el tiempo,
pues tu entrega no conoce el final;
fuiste madre con amor sincero,
guía constante y luz angelical.
Después la vida te llamó abuela,
y tus manos se llenaron de ternura,
sembrando historias y dulces mimos,
siendo refugio de alma pura.
Hoy el destino te premia de nuevo,
como bisabuela de risa serena;
tres veces vida, tres veces ejemplo,
corazón grande que el hogar llena.
¡Feliz Día de las Madres!
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