Hoy he amanecido con uno de esos días tonto,
donde la tristeza se ceba, invadiendo mi corazón
como un hierro candente, penetrando
poco a poco, desgarrando todo lo que
encuentra a su paso sin compasión.
Mi mundo se ha venido abajo, no veo
la manera de eludir esos negros nubarrones
que me acechan en la distancia, presagiando que
muy lentamente engullirás todo lo que me rodea.
A día de hoy, no estás para cobijarme,
en ese refugio de seguridad que tú me
proporcionabas cada vez que lo necesitaba,
donde sabía que nada malo me podía suceder,
siempre estabas ahí, apoyándome y aconsejándome
para que todo me resultara más cómodo.
Deseo cerrar los ojos y, al abrirlos, tenerte ahí a mi lado.
Pero sé que eso no ocurrirá.
Y cómo cada día, te sigo echando de menos.
https://unacacharreria.blogspot.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario